Ir a entrenar con tu equipo 3 veces por semana no es suficiente.
El entrenador de tu equipo tiene un problema: sois 12 jugadores (o más) gritando, corriendo y pidiendo atención. Su objetivo es que el equipo funcione, que se aprendan la jugada y que ganen el sábado.
No tiene tiempo de pararse 10 minutos contigo a explicarte que el motivo por el que fallas la entrada no es "mala suerte", sino que tu pie de apoyo está girado 5 grados hacia fuera.